Encías que sangran: causas, gingivitis y periodontitis

Por el equipo de SmilesDent Alameda Publicado: 18 min de lectura

Cepillo de dientes de cerdas suaves y cepillos interdentales junto a un modelo de encía en una consulta luminosa

TL;DR

Las encías que sangran al cepillarte, al usar hilo dental o al morder algo duro casi siempre están inflamadas, y la causa más frecuente es la placa bacteriana que se acumula en el borde de la encía. Esa inflamación inicial se llama gingivitis y, según los organismos sanitarios que citamos en este artículo, a menudo puede revertirse con una higiene diaria correcta y una limpieza profesional. Si no se controla, puede avanzar a periodontitis, que ya afecta al hueso que sujeta los dientes y que se puede controlar, pero no se cura de forma definitiva.

Influyen también el tabaco, los cambios hormonales del embarazo, la diabetes, ciertos medicamentos (como los anticoagulantes) y un cepillado demasiado agresivo. En casa, lo útil es seguir cepillándote con suavidad, limpiar entre los dientes cada día y no esconder el problema. Pide cita si el sangrado dura más de unos días, si notas mal aliento persistente, encías retraídas o dientes que se mueven, y pide cita urgente si hay dolor intenso, hinchazón o un diente flojo. Este artículo es informativo y no sustituye la valoración de un dentista.

¿Por qué aparecen las encías que sangran?

Una encía sana es firme, de color rosa pálido y no sangra cuando te cepillas con normalidad. Cuando aparecen encías que sangran, lo habitual es que el tejido esté inflamado: los vasos sanguíneos de la encía se dilatan, el tejido se vuelve más frágil y basta el roce de las cerdas o del hilo para que aparezca un punto de sangre en el lavabo.

El origen más común de esa inflamación es la placa, una película pegajosa de bacterias que se forma sobre los dientes a diario. La enciclopedia médica MedlinePlus, de la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, lo resume así en su ficha sobre encías sangrantes: la causa principal del sangrado es la acumulación de placa en la línea de la encía. El servicio de salud británico (NHS) dice lo mismo en su página sobre la enfermedad de las encías: la placa que no se elimina bien se acumula e irrita las encías.

Por eso, en nuestra experiencia, las encías que sangran son sobre todo una señal de aviso: en esa zona hay inflamación, y casi siempre tiene un motivo identificable. A veces es una zona entre dos muelas a la que el cepillo no llega; otras, una enfermedad de las encías más avanzada o un factor general, como una medicación o una diabetes.

Una encía sana no sangra al cepillarse. Si sangra, no es que la estés cepillando “demasiado”: es que algo la está inflamando y merece la pena averiguar qué.

¿Qué causas pueden hacer que sangren las encías?

Aunque la placa es la causa principal, no es la única. Cuando valoramos a un paciente con encías que sangran, repasamos con él varias posibilidades, porque muchas veces se suman dos o tres factores a la vez. La tabla resume las más habituales y lo que suele acompañarlas.

Causa Qué ocurre Pistas que suelen acompañarla
Placa y gingivitis La placa en el borde de la encía la inflama Encía roja e hinchada, sangrado al cepillar o con el hilo, sin dolor importante
Periodontitis La inflamación alcanza el hueso y los tejidos que sujetan el diente Mal aliento persistente, encías retraídas, dientes más largos o que se mueven
Técnica de cepillado Cepillo duro o presión excesiva que lesionan la encía Sangrado puntual en una zona, encía que se retrae por el lado de fuera
Embarazo y cambios hormonales La encía reacciona con más intensidad a la misma cantidad de placa Encías más sensibles e hinchadas durante la gestación
Tabaco Es el factor de riesgo más importante de enfermedad de las encías Enfermedad que avanza y responde peor al tratamiento
Medicación Algunos fármacos, como los anticoagulantes, facilitan el sangrado Sangrado más abundante o que tarda en parar
Diabetes La relación con las encías es de ida y vuelta Encías que se inflaman con facilidad, peor control del azúcar
Trastornos de la coagulación Problemas de la sangre que favorecen las hemorragias Moratones fáciles, sangrado en otras zonas del cuerpo

La lista de factores de riesgo del Instituto Nacional de Investigación Dental y Craneofacial de Estados Unidos (NIDCR), en su página sobre la enfermedad periodontal, coincide en lo esencial: señala el tabaco como el factor más importante y añade la edad, la diabetes, la genética, el estrés, algunas enfermedades generales y los medicamentos que se usan para tratarlas, así como los cambios hormonales en niñas y mujeres.

Casi todas estas causas actúan sobre una encía en la que ya hay placa. Aunque tengas un factor que no puedes cambiar, como una medicación necesaria o un embarazo, controlar la placa sigue estando en tus manos. Y si ves pistas que encajan con la periodontitis, no esperes a que las encías que sangran se calmen solas.

¿Es normal tener encías que sangran al cepillarte o al usar hilo dental?

Es frecuente, pero no es normal. El NHS cita como síntoma típico de la enfermedad de las encías que sangren al cepillarte, al usar hilo dental o al comer alimentos duros como una manzana. Que sea común no significa que haya que aceptarlo.

Hay una situación que vemos a menudo y que conviene aclarar. Muchas personas empiezan a usar hilo o cepillos interdentales, notan encías que sangran los primeros días y lo dejan porque piensan que se están haciendo daño. En la mayoría de los casos ocurre lo contrario: esa zona sangra porque llevaba tiempo sin limpiarse y estaba inflamada. Si la técnica es suave y el tamaño del cepillo es el adecuado, lo esperable es que el sangrado vaya disminuyendo a medida que la encía se desinflama. Si no mejora, es el momento de consultarlo.

Otra cosa distinta es el sangrado que aparece porque te cepillas con mucha fuerza o con un cepillo de cerdas duras. MedlinePlus incluye el cepillado demasiado fuerte entre las causas de encías sangrantes y recomienda cepillarse con suavidad, con un cepillo de cerdas suaves, al menos dos veces al día. Apretar más no limpia mejor; lo que limpia es llegar bien a todas las superficies, sobre todo al borde de la encía y a los espacios entre dientes.

¿Cómo distinguir la gingivitis de la periodontitis?

Las dos son enfermedades de las encías causadas por las bacterias de la placa, pero no son lo mismo. La gingivitis es la inflamación de la encía sin pérdida del soporte del diente. La periodontitis es una fase más avanzada en la que la inflamación ha afectado a los tejidos y al hueso que sujetan el diente. En nuestra ficha de periodoncia en Alameda de Osuna lo explicamos así: la periodontitis es la evolución de la gingivitis no tratada.

Aspecto Gingivitis Periodontitis
Qué afecta Solo la encía Encía, ligamento y hueso que sujetan el diente
Síntoma principal Encías que sangran, rojas e hinchadas Sangrado, mal aliento persistente, retracción, movilidad
Dolor Poco o ninguno Puede no doler durante años
Pérdida de hueso No Sí, en grado variable
Evolución A menudo reversible con higiene y limpieza profesional Se puede controlar, pero no se cura de forma definitiva
Seguimiento Revisiones habituales Mantenimiento periodontal periódico y ajustado al riesgo

El problema es que, desde fuera, las dos pueden parecerse mucho. En ambos casos hay encías que sangran y en ninguno tiene por qué haber dolor. La periodontitis puede avanzar en silencio, sin molestias, y la persona solo se da cuenta cuando nota que un diente se mueve o que las encías se han retraído. El NIDCR enumera como síntomas las encías rojas, hinchadas o sensibles, que sangran con facilidad o se separan de los dientes, el mal aliento persistente, los dientes flojos o sensibles y el dolor al masticar.

Para saber en qué punto estás hace falta una exploración. El dentista mide con una sonda milimetrada la profundidad del surco entre la encía y el diente en varios puntos de cada pieza, comprueba dónde hay sangrado y, si lo necesita, pide radiografías para ver el nivel del hueso. Con esos datos se distingue una gingivitis de una periodontitis y, en este segundo caso, se valora su extensión y gravedad.

Un ejemplo hipotético, para que se entienda la diferencia: dos personas de cuarenta años acuden por encías que sangran al cepillarse. En la primera, la sonda entra poco y las radiografías muestran el hueso a su nivel normal: es una gingivitis, y con una limpieza profesional y una mejor higiene interdental lo esperable es que el sangrado ceda. En la segunda, la sonda entra varios milímetros en algunas muelas y hay pérdida de hueso: es una periodontitis, y necesitará un tratamiento más profundo y un mantenimiento a largo plazo. Por fuera, al principio, las dos bocas podían parecer iguales.

¿Qué papel tienen el embarazo, el tabaco, la medicación y la diabetes?

Estos cuatro factores merecen un apartado propio porque cambian la forma de entender las encías que sangran y, a veces, también el tratamiento.

Embarazo. Los cambios hormonales hacen que la encía reaccione con más intensidad a la placa, y por eso muchas embarazadas notan encías que sangran y se hinchan con más facilidad. El NHS recomienda acudir a revisiones y al higienista especialmente durante el embarazo. Es una buena etapa para reforzar la higiene y pedir una revisión, y conviene que el dentista sepa que estás embarazada para adaptar cualquier prueba o tratamiento.

Tabaco. Es el factor de riesgo más importante de enfermedad de las encías según el NIDCR, que añade que dejar el tabaco puede mejorar los resultados del tratamiento. El NHS incluye no fumar entre sus consejos básicos y, en sus primeras fases de tratamiento, recomienda dejar de fumar. Si fumas, no te fíes solo de si tienes o no encías que sangran: lo prudente es revisarlas con regularidad aunque no notes nada.

Medicación. MedlinePlus cita los anticoagulantes entre las causas de encías sangrantes, y el NIDCR menciona los medicamentos que se usan para tratar ciertas enfermedades generales entre los factores de riesgo. Un aviso importante: no suspendas ni cambies nunca un anticoagulante por tu cuenta porque tengas encías que sangran. Coméntalo con tu médico y con tu dentista, que valorarán juntos si hay que ajustar algo. Con frecuencia, el sangrado mejora al tratar la inflamación de la encía sin tocar la medicación.

Diabetes. La relación entre diabetes y encías es de ida y vuelta: una diabetes mal controlada empeora las encías y unas encías inflamadas dificultan el control del azúcar. Una revisión Cochrane de 2022 concluyó, con evidencia de certeza moderada, que tratar la periodontitis con limpieza bajo la encía mejora el control glucémico en personas con periodontitis y diabetes. Es un motivo más para no dejar pasar unas encías que sangran si tienes diabetes.

¿Qué puedes hacer en casa si tienes encías que sangran?

Lo primero, y lo más importante: no dejes de cepillarte la zona que sangra. Es una reacción comprensible, pero dejar de limpiar esa zona permite que la placa se acumule todavía más y la inflamación empeore. Lo que sí conviene cambiar es la forma de hacerlo.

El NHS da unas pautas sencillas que compartimos: cepíllate al menos dos veces al día con pasta con flúor, escupe sin enjuagarte después, limpia entre los dientes a diario con hilo o con cepillos interdentales, no uses colutorio justo después de cepillarte y no fumes. A eso añadimos, como hace MedlinePlus, un cepillo de cerdas suaves y una técnica suave, dirigiendo las cerdas hacia el borde de la encía con movimientos cortos.

Herramienta Para qué sirve Lo que dice la evidencia
Cepillo manual de cerdas suaves Limpiar las caras de los dientes y el borde de la encía Base de la higiene diaria, con pasta con flúor
Cepillo eléctrico La misma función, con menos dependencia de la técnica Revisión Cochrane: reduce algo más la placa y la gingivitis que el manual; la relevancia clínica no está clara
Hilo dental Limpiar entre dientes muy juntos Revisión Cochrane: añadido al cepillado puede reducir la gingivitis o la placa; evidencia de certeza baja
Cepillos interdentales Limpiar espacios entre dientes, sobre todo si hay más hueco Misma revisión: pueden ser más eficaces que el hilo para la gingivitis; evidencia de certeza baja
Colutorio Complemento puntual si lo indica el dentista No sustituye al cepillado ni a la limpieza interdental

Sobre la limpieza entre los dientes, la revisión Cochrane de 2019 sobre dispositivos de limpieza interdental concluyó que usar hilo dental o cepillos interdentales además del cepillado puede reducir la gingivitis, la placa o ambas más que el cepillado solo, y que los cepillos interdentales pueden ser más eficaces que el hilo. Los autores insisten en que la certeza de la evidencia es baja o muy baja y que los estudios fueron en su mayoría de corta duración, así que lo tomamos como una orientación, no como una regla. En la práctica, lo que mejor funciona es la herramienta que llega a tus espacios y que vas a usar todos los días.

Sobre el cepillo eléctrico, una revisión Cochrane de 2014 encontró que reducía la placa y la gingivitis algo más que el manual, aunque la importancia clínica de esa diferencia no está clara. Puede ayudar si te cuesta cepillarte bien, pero no es imprescindible para tratar unas encías que sangran.

Con los cepillos interdentales, el tamaño importa: en la consulta te indicamos la medida de cada zona. Y si las encías que sangran no mejoran en unos días de buena higiene, la higiene en casa no basta: el sarro ya formado, sobre todo bajo la encía, no se elimina con el cepillo.

¿Qué hace el dentista con las encías que sangran?

El tratamiento depende de lo que encontremos en la exploración. En SmilesDent Alameda seguimos la secuencia que describimos en nuestra ficha de periodoncia: empezamos con una exploración de las encías, con sondaje y las radiografías que hagan falta, para saber si se trata de una gingivitis o de una periodontitis y, en ese caso, cuánto ha avanzado.

Si es una gingivitis, lo habitual es una limpieza profesional para retirar la placa y el sarro por encima de la encía, junto con unas pautas de higiene adaptadas a tu boca: qué cepillo usar, cómo dirigirlo, qué tamaño de cepillo interdental necesitas en cada espacio. Es lo mismo que describe el NHS para las primeras fases: consejos de limpieza, incluidos los cepillos interdentales, dejar de fumar y una limpieza con el higienista. Con eso, en muchos casos las encías que sangran dejan de hacerlo, aunque el resultado depende también de lo que hagas después en casa.

Si es una periodontitis, suele hacerse un raspado y alisado radicular: una limpieza profunda por debajo de la encía, con anestesia local, para eliminar el sarro y las bacterias de la superficie de la raíz. El NIDCR la describe como una limpieza profunda de los dientes afectados y menciona que el dentista puede añadir alguna medicación, como un enjuague. Pasado un tiempo se reevalúa la encía. En casos avanzados puede plantearse cirugía periodontal o regeneración del hueso perdido, y el NHS añade que, en enfermedad grave, a veces hacen falta antibióticos o extraer algún diente.

Fase Qué se hace Cuándo se plantea
Diagnóstico Exploración, sondaje periodontal y radiografías Siempre, antes de decidir el tratamiento
Limpieza profesional Retirada de placa y sarro por encima de la encía y pautas de higiene Gingivitis y como base de cualquier tratamiento
Raspado y alisado radicular Limpieza profunda bajo la encía, con anestesia local Periodontitis con bolsas periodontales
Reevaluación Nueva medición para ver cómo ha respondido la encía Unas semanas después del tratamiento
Cirugía o regeneración Acceso a zonas profundas o recuperación de tejido perdido Casos avanzados que no responden lo suficiente
Mantenimiento Revisiones y limpiezas periódicas De por vida tras una periodontitis

Una aclaración honesta: ningún tratamiento de encías funciona sin la parte de casa. Si la placa vuelve a acumularse cada día, la inflamación regresa y vuelven las encías que sangran. Por eso te enseñamos la técnica y revisamos contigo qué zonas siguen sangrando.

¿Por qué es tan importante el mantenimiento periodontal?

Si has tenido una periodontitis, el tratamiento inicial es solo el principio. Como explicamos en nuestra ficha, la periodontitis es una enfermedad crónica: se puede controlar, pero no se cura de forma definitiva. Tras el tratamiento, son las revisiones y limpiezas periódicas las que evitan que vuelva a avanzar y permiten detectar a tiempo cualquier reactivación.

La frecuencia del mantenimiento no es igual para todos. Se ajusta a tu riesgo, que depende de factores como el tabaco, la calidad de la higiene, la diabetes u otras enfermedades generales y de cómo haya respondido tu encía al tratamiento. En cada visita volvemos a medir, comprobamos si vuelven a aparecer encías que sangran en alguna zona y limpiamos los puntos a los que no llegas bien.

Abandonar el mantenimiento es la forma más habitual de perder dientes que ya se habían tratado. Lo decimos sin dramatismo: la periodontitis no avisa con dolor, así que el hecho de “estar bien” no significa que no haga falta la revisión. Tratar el mantenimiento como una cita fija, igual que otros controles de salud, es lo que de verdad protege el resultado.

El raspado y alisado radicular es el comienzo del tratamiento de la periodontitis. Lo que decide si conservas tus dientes a largo plazo es el mantenimiento.

¿Cuándo ir al dentista sin esperar?

Unas encías que sangran un día puntual tras pasar el hilo no son una urgencia. Pero hay situaciones en las que no conviene esperar a la próxima revisión. Tomando como base las indicaciones del NHS y de MedlinePlus, te recomendamos pedir cita pronto si:

  • el sangrado se repite durante más de una o dos semanas a pesar de cepillarte bien y limpiar entre los dientes;
  • notas mal aliento persistente o mal sabor de boca;
  • las encías se han retraído y los dientes parecen más largos, o tienes más sensibilidad al frío;
  • tienes diabetes, estás embarazada o tomas anticoagulantes y tienes encías que sangran;
  • tienes implantes y la encía de alrededor sangra o está hinchada;
  • el sangrado continúa incluso después de un tratamiento de encías.

Y te recomendamos pedir cita urgente si las encías están muy doloridas e hinchadas, si un diente se mueve o se ha caído, si aparece pus o un bulto en la encía, o si tienes llagas, manchas rojas o un bulto en la boca o en el labio que no se va. El NHS recoge esos signos entre los que requieren una cita urgente.

Hay un último caso que no es dental: si tienes encías que sangran mucho, tardan en parar o se acompañan de moratones fáciles o síntomas sin explicación, consulta también con tu médico. MedlinePlus recomienda consultar si el sangrado es grave o crónico o hay otros síntomas inexplicables, porque algunos trastornos de la sangre pueden manifestarse así.

Si la retracción de las encías te provoca sensibilidad, tienes más detalle en nuestro artículo sobre la sensibilidad dental crónica y sus tratamientos.

¿Qué relación tienen las encías con los implantes?

Las bacterias que causan la periodontitis también pueden afectar a la encía y al hueso que rodean un implante. Cuando la inflamación se queda en la encía se habla de mucositis periimplantaria, y cuando hay pérdida de hueso alrededor del implante, de periimplantitis. El primer signo suele ser el mismo que en los dientes naturales: una encía que sangra o se hincha alrededor del implante.

Por eso, antes de colocar un implante, las encías tienen que estar sanas y estables. Haber tenido periodontitis no te descarta para llevar implantes, pero sí exige haberla tratado y mantener después un seguimiento más estricto. Lo valoramos en la exploración y en la radiografía antes de planificar nada, como explicamos en nuestra página de implantes dentales y en el artículo de blog sobre cómo es el tratamiento con implantes dentales.

Si ya llevas implantes, la limpieza alrededor de ellos es tan importante como la de tus dientes: cepillo suave, limpieza interdental con el tamaño adecuado y revisiones periódicas. Y si notas encías que sangran alrededor de un implante, no esperes a que duela, porque el hueso puede perderse sin molestias. Cuanto antes se revisa, más sencillo suele ser el abordaje.

¿Qué esperar de la primera visita en SmilesDent Alameda?

En SmilesDent Alameda la primera visita es gratuita y sin compromiso. Exploramos tu boca, revisamos tus encías y te explicamos lo que vemos con calma y sin tecnicismos. Si tienes encías que sangran, es el momento de contarnos desde cuándo, en qué zonas, si fumas, si tomas alguna medicación o si tienes diabetes o estás embarazada: todo eso cambia la valoración.

Los tratamientos de encías los realiza la Dra. María Luz Gil Jiménez, dedicada a la implantología y la cirugía periodontal. Si hace falta un tratamiento, te damos un presupuesto detallado y te explicamos cada fase antes de empezar.

Si piensas en ortodoncia de adulto, encías y hueso deben estar sanos antes de empezar, como contamos en nuestros artículos sobre ortodoncia invisible en adultos y sobre los retenedores dentales, cuya higiene es clave para que la encía de alrededor no se inflame. Y si además aprietas o rechinas los dientes, puedes leer qué hacemos en bruxismo y trastornos de la ATM.

Puedes pedir tu primera visita en la clínica, en la Av. de Cantabria, 35, en Alameda de Osuna (distrito de Barajas, Madrid). Si quieres ampliar información general para pacientes, la Sociedad Española de Periodoncia mantiene el portal divulgativo Cuida tus encías y el Consejo General de Dentistas de España ofrece información sobre salud bucodental. Esta información es general, puede cambiar con nueva evidencia y no sustituye la valoración de tu dentista.

Preguntas frecuentes sobre encías que sangran

¿Por qué me sangran las encías al cepillarme?

Lo más habitual es que estén inflamadas por la placa que se acumula en el borde de la encía, lo que se conoce como gingivitis. También influyen un cepillado demasiado fuerte, el embarazo, el tabaco, la diabetes o medicamentos como los anticoagulantes. Si el sangrado se repite, pide una revisión para saber la causa.

¿Debo dejar de cepillarme si tengo encías que sangran?

No. Dejar de limpiar la zona permite que la placa se acumule y la inflamación empeore. Usa un cepillo de cerdas suaves, cepíllate con suavidad al menos dos veces al día con pasta con flúor y limpia entre los dientes cada día. Si en unos días no mejora, consulta con tu dentista.

¿Cómo sé si tengo gingivitis o periodontitis?

Por fuera pueden parecerse, porque en ambas hay sangrado y a menudo no hay dolor. La periodontitis suele añadir mal aliento persistente, retracción de las encías o dientes que se mueven. Solo una exploración con sondaje y, si hace falta, radiografías permite distinguirlas.

¿La periodontitis se cura?

La periodontitis se puede controlar, pero no se cura de forma definitiva. El tratamiento suele incluir un raspado y alisado radicular y, después, un mantenimiento periodontal con revisiones y limpiezas periódicas ajustadas a tu riesgo para evitar que vuelva a avanzar.

¿Pueden sangrar las encías alrededor de un implante?

Sí. La encía que rodea un implante puede inflamarse por la placa, igual que la de un diente natural, y si la inflamación avanza puede haber pérdida de hueso (periimplantitis). Si notas sangrado o hinchazón alrededor de un implante, pide una revisión aunque no te duela.

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